Ahora que llegan días tan señalados,
ahora que Raimunda y Julita viven días tan especiales,
ahora que llega la Semana Santa...
(¿A que tengo el estilo de Enrique?)
Ahora que nos van faltando los oficiantes clásicos, voy a recuperar la memoria de uno de ellos: el tío Perico.
Esta foto me la envía Fernando, de Barrientos.Fernando estudió en el seminario de La Bañeza con Jose, de tía Herminia.
Juntos miraban cada lunes el marca y discutían de fútbol hace ya 50 años, como se sigue haciendo hoy en día. En el fondo no hemos cambiado tanto desde los hombres primitivos.
Nos vemos estos días. Un beso
2 comentarios:
¡Al fin una entrada apropiada! No sólo por la época de la cuaresma recién pasada, sino por ser buen marco para –si te parece, Raimunda- expresar cómo fue nuestro encuentro. La foto traduce la religiosidad de la época: Procesiones, recogimiento, fe y temor en lo sobrenatural, el velo sobre la cabeza de las mujeres, el liderazgo de los sacerdotes... ¡Ay, cuántos recuerdos!
Pero a lo que iba, a nuestro encuentro, Raimunda. Lo primero decir que no desvelaré tu verdadera identidad, y que espero que tú tampoco reveles la mía aunque hables o escribas de mi lo que te plazca.
Me esperaba fueses una persona mayor, sometida a tu Anastasio, resignada a tu suerte –mas bien desgracia- de ser ama de casa. Sin embargo, me encuentro con una persona relativamente joven, dinámica, comunicadora y con gran curiosidad por saber de los demás. Me comentas que tu hombre te ocasiona grandes disgustos y enormes alegrías (es simpático cuando tiene el buen día, y cariñoso –incluso apasionado- cuando tiene el mejor mes). Creo que es como casi todos los hombres, para qué nos vamos a engañar, da una de cal y otra de arena y su pensamiento siempre está al servicio de su mirada (ya me entiendes, ¿no?).
Sé que mucha gente de la familia está pendiente de saber quienes somos, si pertenecemos a la familia en primer grado o si somos personas arrimadas, si somos del pueblo o tal vez amigos de alguno de los “del Egido”. A mi no me importa que se hagan cábalas sobre nuestra verdadera identidad, pero, digo yo, lo realmente interesante es que nos imaginen, que les sirvamos de estímulo o acicate, que seamos su repulsivo y expresen lo bueno y mucho que todos llevan en potencia...
Sé, querida Raimunda, que eres admiradora y promotora de la familia allí por donde vas. Y por eso, te quiero un poco más. Ha sido un grato placer conocerte; espero sigamos escribiéndonos a través de este blog
Un abrazo a todos
¡Ay Dios, qué error!
Escribí la palabra repulsivo, cuando quería decir REVULSIVO (menos mal, Raimunda, que no lo habrás leído).
Saludos otra vez
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