Fue el 26 de julio del Pleistoceno.
Las golondrinas abandonaron la plaza de la iglesia y se pusieron a volar en círculo alrededor de una casa de la calle Dr. Prieto. Nunca se había visto nada parecido.
Sus típicos chillidos se habían convertido en un dulce piar melodioso.
- ¿Qué pasa? - preguntaba Rita que iba ataviada con la ropa de entresacar.
- Acaba de nacer una niña que vivirá más años que Matusalem -le contestó Leoncio, a quien su propia madre le había dado el parte.
Las campanas tocaron solas a gloria durante 5 largas horas.
- ¿Qué ocurre? ¿Por qué repican hoy tan alegremente? - preguntaba Daría, que casi nada comprendía.
- Que Abelardo y Minica han tenido una niña preciosa - le informó el tío Margallo al pasar.
Qué recuerdos!!
Pero ha pasado tanto tiempo...!! Creo que David no había derribado a Goliat y de los 72 libros sacros sólo se había escrito el génesis.
- ¿Y cómo la vamos a llamar? - preguntó un mequetrefe con cara de Vitines
- Según el santoral, me cagüen tal, se va a llamar Ana, por ser tu hermana. Y además porque lo quieren Vicen y Leo vamos a decir Ana María - dijo un mayor.
Y al mequetrefe le pareció fenomenal y salió volando hacia la Media Villa dando saltos de 10,4 metros, record del mundo que nunca fue homologado y que jamás pudo volver a repetir.
Y ésta es la crónica certera de los hechos narrada por el propio mequetrefe, que va perdiendo BESOS por el bolsillo del pantalón roto. El que los recoja que se los quede.



