
Claro que comemos el 23, y el 22 también, y todos los días. Pero el 23 comemos juntos, en el Castilla de Santa María, según se ha ido acordando.
Iba a hablar del menú pero seguramente el día 15 por la tarde se dedidirán algunos detalles y Leo tomará nota. Así que ya sabéis, si algo debe saber llamadla o encribir en los comentarios de esta entrada.
En fin, que si no lo sabías, ya lo sabes.
Contamos contigo. NO TE LO PUEDES PERDER.
Hay demasiados alicientes:
Jaime nos contará sus noches entre las cañas de bambú a la luz de la luna y cómo tuvo que salir huyendo de Camerún para no tener que casarse con la hija del hechicero.
A Sonia le pediremos que nos cuente bellas historias de amor, pero ella nos hablará de cómo resolvió sus exámenes y de que los miembros del tribunal ni siquiera hablaban en inglés.
Sara, la asturiana, relatará de cuatro a seis su aventura en Villaviciosa mientras Gea la escuchará un poco ausente.
Victor intentará sacar la conversación de si los turcos esto y lo otro, pero ya nadie le hace caso.
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Sofía relatará en terminos bélicos la lucha sin cuartel que mantienen los radicales libres con tres isoflavonas revolucionarias y ariscas.
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Joseig nos contará mentiras, como siempre.
Miguel, si quiere, nos puede decir lo que ha encontrado por esos anchos mundos virtuales e impaciente, mirará la hora esperando regresar para volver a oír el sonido de windows cuando arranca.
Incluso Araceli nos hablará de sus niños, pero sólo si la dejamos. (No hay peligro.)
¿y tú? Tú... ¿qué vas a contarnos el día 23?
¿Y si vinieran de Ponferrada? O de Jiménez, o de Venezuela... ¿Se acercará Olmo? Tal vez sepamos de Cholo el peruano...
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Y otros muchos alicientes, que no te cuento, tendrá la tarde: el propio atardecer, un cafetito, otro más, alguna caricia, muchos abrazos...
.¿Qué más quieres? ¿Quieres más?
MUAKA !
( Y tú que te lo pierdes por vivir tan lejos... )